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EL DEBATE VIRTUAL: cómo argumentar y responder

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Internet está aquí. No hay duda. Y cada vez está más presente en nuestra actividad. Las redes sociales forman parte de nuestra vida y cambian, están cambiando, la forma de comunicarnos. Por ello, es fundamental saber debatir en este entorno . Más que una opción, es una responsabilidad. ¿Y no debemos enseñar a debatir? ¿Cómo argumentar sin vomitar palabras ni hacer un copia-pega de lo encontrado en la red?

EL DEBATE

El debate dirigido ha sido una de las técnicas más utilizadas en las aulas para trabajar y relacionar contenidos. Un método utilizado por docentes para guiar a través de discusiones hacia el descubrimiento de contenidos asociados a una unidad didáctica como herramienta enseñanza, aprendizaje y evaluación. Y aunque hoy es algo muy extendido en el contexto universitario, sobre todo en formaciones on-line, también podemos utilizarlo en etapas no universitarias con objeto de desarrollar capacidades de búsqueda y selección de información, y análisis y tratamiento de ésta de cara a establecer una argumentación con la que crear y compartir conocimiento. ¿Pero hasta dónde llegar? ¿Solo es posible realizar un debate “cara a cara”? ¿Cómo podemos utilizar las Tecnologías de la Información y Comunicación, las TIC, para aprovechar al máximo esta técnica pedagógica y, de este modo, preparar al alumnado para participar en debates a través de Internet?

La respuesta a esta pregunta plantea otro interrogante: ¿y por qué no podemos plantearnos un debate entre alumnado de diferentes aulas? ¿Cómo podemos hacerlo?

Mediante foros. ¡Pero cuidado! Es ahora, más que nunca, cuando debemos establecer las bases de una buena argumentación. No solo se trata de decir que debatan. Hay que decirles cómo hacerlo.

DEBATIR ON-LINE EN NUESTRA ASIGNATURA O MÓDULO PROFESIONAL

El debate virtual en una asignatura o en un módulo profesional, es un foro de intercambio de conocimiento a partir de un tema relacionado con los contenidos que queremos trabajar. Por supuesto, contenidos asociados al diseño curricular.

Una actividad que debemos enfocar de modo que se pongan en práctica las habilidades, las estrategias y las técnicas adecuadas para desenvolverse en un entorno virtual de aprendizaje que exige importantes habilidades comunicativas y de resolución de problemas. Es decir, que este debate debe plantearse en un foro abierto de participación donde no es necesario que todos los alumnos y alumnas estén conectados y participen al mismo tiempo (actividad asíncrona). Cada persona se organiza y planifica según sus necesidades, pero siempre con la limitación temporal marcada por el personal docente. Planificación que debemos detallar en una guía de debate: cuándo comenzar, fecha de finalización, periodos de preparación del debate (lecturas, recursos y referencias que pueden utilizarse), fechas de realización de mensajes de posicionamiento inicial y fechas para el debate propiamente dicho (fase interactiva).

En definitiva, es indispensable contar con herramientas de foro que habitualmente están integradas o podemos integrar, por ejemplo, en un blog donde trabajemos la asignatura o módulo en cuestión (algo cada vez más habitual en la comunidad docente).

EL ARGUMENTO

Una de las principales preocupaciones a la hora de enfrentarse a este tipo de debate es la argumentación. Y para explicarlo, debemos tener claro que la información y el conocimiento son conceptos diferentes. Las intervenciones tienen que estar argumentadas; es decir, que deben contener ideas que hay que procesar y relacionar con otras informaciones que hayan podido aparecer en el debate o en otras fuentes (noticias, artículos, libros, textos legales, etc.). Asimismo, en indispensable comprender que el argumento está compuesto por dos partes: las premisas y las conclusiones.

La premisa es el hecho concreto que transmitimos en nuestro mensaje: los datos que se toman como punto de partida en el mensaje, y que van a explicar o condicionar la consecuencia. Unos hechos (premisa) que siempre debemos explicar con orden y claridad para poder terminar con una conclusión.

EJEMPLO (Módulo de Formación y Orientación Laboral de Ciclos Formativos)

El RD-Ley 3/2012 de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral flexibilizó los despidos cuando el paro se encontraba a niveles históricos de 5,3 millones de desempleados (el 22,85% de la población activa). De hecho, la reforma supuso, para los contratos celebrados a partir de febrero 2012, pasar de una indemnización por despido improcedente de 45 días de salario por año trabajado con un tope de 42 mensualidades, a 33 días de salario por año y un máximo de 24 mensualidades. Por tanto, se ha abaratado el despido.

Este es un mensaje que representa una intervención clara, ordenada y completa. La premisa se señala en subrayado. Hay una exposición aclaratoria de la afirmación que contiene la premisa para terminar, en base a este desarrollo, con la conclusión (señalada en negrita).

LA RESPUESTA A UN MENSAJE

Responder no implica necesariamente que se tenga que descartar la conclusión de un mensaje. La respuesta a una intervención puede abrir otra línea de argumentación modificando ligeramente la orientación del anterior mensaje, y sin tener que descartar o aprobar la conclusión.

Siguiendo con el ejemplo anterior:

EJEMPLO (Módulo de Formación y Orientación Laboral de Ciclos Formativos)

Si se analiza la modificación de la cuantía de la indemnización establecida por el Real Decreto, vemos que en ocasiones sigue manteniéndose la indemnización de 45 días; ya que si el contrato es anterior a dicha fecha y contemplaba la cuantía de 45 días, se aplica dicha indemnización hasta la fecha y, por el resto de días, la de 33. Esto siempre y cuando no se superen las 42 mensualidades ni más de 720 días de indemnización. Es decir, que sí se abarata el despido, pero con un matiz importante entre antes y después de la reforma.

En este otro ejemplo, la premisa (subrayado) son hechos y datos concretos, matices, que después se explican para concluir sin descartar el mensaje al que se responde, pero dejando una vía abierta de argumentación que pone entre dicho el antes y el después de la reforma laboral (la reforma del 2010 y la del 2012). Y, en concreto, el concepto de “retroactividad”.

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