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5 SECRETOS PARA APROBAR UN TEST

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“Estudia”. Esa es la única verdad que te sacará del atolladero. Lo demás son excusas. Pretextos que uno invoca y que termina creyendo para evitar lo inevitable. No hay receta mágica. Muchas pautas. Pero no conjuros para acertar contestando “a la torera”. Y si te dicen lo contrario: mienten. Yo te propongo que sigas leyendo. Quizá no te desvele la “combinación ganadora”, pero sí te ayudaré a acercarte un poco más a la realidad del test y lo que debes hacer. Y todo comienza por cómo estudias…

Hay leyendas, mitos, muchas fábulas en Internet que venden lo que no siempre se cumple ni tiene porqué. Y aunque en ocasiones sean trucos o consejos que ayudan, lo mejor es que dudes. No te tomes todo al pie de la letra. El azar no sabe de probabilidades. Tampoco los secretos que aquí desvelo son la guía definitiva para aprobar un examen tipo test. Cada profesor y cada alumno son un mundo y no todo funciona para todos. Cada persona estamos hechos de una pasta diferente. Y nuestra mente funciona de forma diferente. Pero también es cierto que hay personas que no saben cómo enfrentarse a estas situaciones. Hay quienes estudian, quienes tienen interiorizados los conceptos. Comprenden lo aprendido y saben incluso aplicarlo en diferentes contextos. Es decir, lo ideal y lo que de verdad importa; ya que un test no sigue siendo más que una forma nada inductiva ni significativa para comprobar el conocimiento de una persona, sobre todo cuando las preguntas y alternativas de respuesta están diseñadas para poner a prueba la capacidad de memorización. Pero la realidad es la que es. Y ante una oposición, un examen de conducir o un proceso de selección, el test sigue utilizándose como instrumento de evaluación. Así que es importante saber cómo hacer frente a este tipo de pruebas. Es importante, también, que sigamos utilizando esta fórmula en el aula para prepararte ante esta realidad…

PRIMER SECRETO: CAMBIA EL CHIP

En un test no te encuentras preguntas de desarrollo sino preguntas cerradas. Pruebas diferentes y, por tanto, pruebas que exigen memorias diferentes. Las preguntas de desarrollo exigen recurrir a lo que llamamos memoria del recuerdo. Pero en un test donde debes elegir entre opciones, interviene la memoria de reconocimiento o aquella que, en el día a día, nos permite identificar algo que hayamos percibido antes (el rostro de una persona, la calle por la que hemos pasado…). En definitiva, si estamos ante pruebas que no son similares, no puedes prepararte de igual forma.

Ten en cuenta que no te enfrentas a preguntas generales. Lo más normal es que te encuentres preguntas muy específicas: números, fechas, competencias, elementos, definiciones…

Por tanto, comenzar el estudio con una lectura general del tema objeto del examen no sirve. No es una técnica válida más allá ser una técnica de estudio para “comenzar por algún sitio”. Ahora, la clave es la repetición, la búsqueda de diferencias y la comparación para lograr definitivamente la comprensión de los contenidos. Cierto que en ocasiones tendrás que enfocarte en la memorización de datos y hechos concretos. Recurre entonces a la mnemotecnica, pero ten claro que memorizar no es estudiar y que no es esta la clave para el tipo test sino lo contrario.

SEGUNDO SECRETO: NO MEMORICES

  • Asocia y relaciona. Debes centrar tu lectura del tema en establecer relaciones y conexiones entre conceptos. Asocia ideas y relaciona los datos. Es decir, haz una lectura comprensiva. No bases tu estudio en lecturas generales para “que me suene” el día del examen o para memorizar el contenido (“algo se me quedará”). Aquí, la repetición es clave, pero una repetición a modo, siempre, de lectura comprensiva. Para ello, identifica los detalles del texto subrayándolos. Tienes que ser capaz de diferenciar lo clave de lo que no lo es.
  • Localiza palabras clave. Para ello, es muy importante que escuches bien a tu profesor o profesora. Todos nosotros jugamos con el tono y el ritmo a la hora de comunicarnos con vosotros en el aula. Es decir, que vamos dejando pistas a diario de qué es más importante (¡y sí! A veces incluso decimos que “esto cae” por aquello de llamaros la atención…). E independientemente de lo que te estoy contando, busca características, diferencias, similitudes, etapas…
  • Una vez localizadas las palabras clave, debes contrastar la información con otras partes del texto. Así no solo las relacionarás sino también las comprenderás. La idea es que detectes esas ideas claves fijándote en sus detalles. Es decir, que no debes centrarte solo en leer y releer el texto. Elabora tus esquemas, mapas conceptuales, tablas, cuadros comparativos… Todo aquello que te ayude a relacionar y estructurar ideas. Lo más importante, que aprendas a estructurar las ideas de la forma más gráfica posible.

TERCER SECRETO: NO HAGAS QUINIELAS

Tendrás acceso a exámenes tipo test similares. Posiblemente puedas acceder a los de otros cursos académicos, a ejemplos que te hayan proporcionado en el aula otros compañeros o, simplemente, a los ejemplos de tu profesor o profesora. Así que ensaya. Hazlos una y otra vez. Pero hazlos con cabeza. No es una quiniela. Busca cada pregunta y cada opción de respuesta en los apuntes, el libro de texto, el material on line, el pdf o lo que sea que te hayan proporcionado en el aula como recurso. E identifica:

  • Qué me está preguntado y dónde está.
  • La razón específica por la que una opción es correcta.
  • La razón por las que el resto de opciones, todas y cada una de ellas, no son correctas.

Es decir, argumenta. Esto también es estudiar. Esta técnica también te ayudará a la búsqueda de relaciones, asociaciones y comparaciones. No es memorizar: es aprender.

CUARTO SECRETO: HAZ DEL ENUNCIADO TU AMIGO

Huye de la lectura general del enunciado para leer después las opciones de respuesta y elegir una. Lee el enunciado con calma. Fíjate bien porque si eres capaz de responder antes de leer las opciones que te dan, te será más sencillo elegir correctamente. Generalmente se hace lo contrario, y las repuestas incorrectas hacen dudar.

Cierto que en ocasiones, la redacción del enunciado, la ambigüedad o la falta de información, implica conocer la pregunta en cuestión a través de las respuestas. Pero esto ocurre en muy pocas ocasiones. O no debería ser así.

Lee la pregunta, resuelve y, después, busca la respuesta en las opciones. Así se activará tu memoria de reconocimiento con mayor facilidad y relacionarás los datos, las palabras clave y las ideas con el enunciado y su contexto. Es decir, que encontrarás la respuesta correcta (argumentando tu elección).

Y por último: ¡espabila! En el enunciado de alguna de las preguntas puede que esté la respuesta a otra u otras preguntas. Los docentes solemos empecinarnos con algunas partes del temario por su relevancia, y lanzamos más de una pregunta sobre un concepto o idea. Así que lee bien esos enunciados porque pueden darte pistas…

QUINTO SECRETO: DESCONFÍA DE LOS “TRUCOS” DE INTERNET…

  • “La respuesta más larga es la correcta”. Así nos lo cuentan las probabilidades (hay muchos estudios sobre esto) e, incluso, que la opción C) es la que cumple esto de la longitud. Hay quienes lo justifican relacionando el cansancio y la falta de creatividad del profesor o de la profesora con el hecho de ser incapaces de buscar alternativas equilibradas. O dicho de otra forma: cada respuesta intenta ser más exacta que la anterior. Y esto conlleva una mayor explicación que se traduce en mayor longitud de respuesta. Esto sí es así de algún modo, pero no tiene porqué cumplirse siempre. Utiliza este “truco” como mecanismo para poner tu atención en la posibilidad de que así sea. Pero no la elijas directamente sin argumentarla: ¿es correcta en su totalidad? Si alguna de sus partes no es correcta, es incorrecta en general. Y por tanto, ¿cuál es la más correcta? ¿Por qué?
  • Las respuestas que contienen “nunca”, “siempre”, “todos” o, por ejemplo, “ninguno”, son incorrectas. Normalmente hay excepciones, así que no es normal que existan afirmaciones rotundas. No obstante, ya sabes: analiza. Argumenta.
  • En más del 50% de las ocasiones, esas típicas opciones D) en las que “Todas las respuestas anteriores son correctas” (o “Ninguna de las respuestas anteriores…”), son respuestas correctas y que hay que elegir. Si la eliges directamente confiando en la tendencia de quienes preparamos estas pruebas, podrás acertar. Pero también somos consciente de ello y, a veces, no lo hacemos así para despistar…
  • Las respuestas en las que falta concordancia, por ejemplo, o respuestas incongruentes o que no tienen sentido, suelen ser incorrectas. En más de una ocasión incluso nos inventamos algún término para que descartes con facilidad una opción. Cierto. Tenlo en cuenta. Pero insisto: analiza. Argumenta.

Como ves, lo importante es que te centres en una estrategia de aprendizaje diferente a la que utilizas para exámenes de desarrollo. No todo el mundo tiene el sentido de la intuición tan desarrollado como para jugársela y acertar. El secreto es el estudio. Pero no un estudio cualquiera sino un estudio diferente…

 

 

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